La asociación rehalera advierte que una gestión del jabalí basada en su eliminación indiscriminada tendría consecuencias muy negativas para el sector cinegético.
Las rehalas han demostrado ser el método más sostenible y eficaz de gestión poblacional del jabalí, por eso solicitan reforzar y proteger la figura del rehalero.
Arrecal también rechaza el uso de cualquier tecnología de detección térmica como herramientas ordinarias de gestión poblacional del jabalí.
Madrid , 18 de diciembre de 2025.- La Asociación de Rehalas Regionales Españolas ‘Caza y Libertad’ (ARRECAL) ha solicitado a las autoridades prudencia, proporcionalidad y adecuación frente a la peste porcina africana.
Tres palabras fáciles de recordar ─coinciden con las siglas de la enfermedad (PPA)─ a la hora de tomar decisiones que afecten al control poblacional del jabalí.
«La gestión del jabalí no puede orientarse única y exclusivamente a la eliminación indiscriminada y continuada de la especie, sino a equilibrar sus poblaciones en densidades social, ecológica y sanitariamente sostenibles», explica Felipe Vegue, presidente de Arrecal.
A juicio de la asociación, el jabalí forma parte esencial de la biodiversidad ibérica y su presencia equilibrada es compatible con la actividad agraria, la sanidad animal y la seguridad pública, siempre que se regule mediante monterías, batidas o ganchos.
- Además, se trata de una especie que sostiene la afición cinegética de un gran número de personas, con lo que ello implica a nivel de dinamismo económico y social en ciertas áreas rurales de España.
«¿Cómo quedaría el panorama cinegético español si exterminamos el jabalí de golpe y porrazo?», se pregunta Vegue. En este sentido, el presidente de la asociación asegura que son muchos los rehaleros que le han mostrado su preocupación por «la guerra que se le ha declarado al jabalí».
«Las densidades de jabalí en muchos de los montes donde tradicionalmente se viene ejerciendo la actividad cinegética no son, en realidad, tan altas. El problema se produce en muchas zonas urbanas y periurbanas, donde su control es prácticamente imposible», afirma.
Las rehalas, parte esencial de la solución
Desde ARRECAL tienen claro que parte de la solución de esta crisis sanitaria pasa por reforzar y proteger la figura del rehalero y simplificar sus obligaciones normativas a nivel europeo, estatal y autonómico (como puede ser la de los núcleos zoológicos, transporte o enterramiento), contempladas en la propia Estrategia Nacional de Gestión Cinegética y que no se han ejecutado desde su publicación hace ya casi tres años.
«Las rehalas son, por su naturaleza, el único sistema capaz de modular densidades reales de jabalíes, penetrar en el monte, movilizar a los grupos familiares, extraer ejemplares de zonas de refugio y hacerlo de forma selectiva», destaca Felipe Vegue. «España dispone de las rehalas como un sistema de gestión único en Europa, desaprovechar ese recurso en una crisis sanitaria como esta sería un gran error».
La postura de la asociación es que donde actúan las rehalas las poblaciones de jabalí se mantienen dinámicas, rastreadas, distribuidas y controladas, algo imposible de lograr mediante métodos estáticos o puramente tecnológicos.
Rechazo al abuso de la tecnología
En este sentido, ARRECAL manifiesta un firme y rotundo rechazo a la incorporación de tecnologías de detección térmica —visores térmicos, cámaras térmicas, drones u otros sistemas de localización artificial— como herramientas ordinarias de gestión poblacional del jabalí; su uso debería limitarse a controles poblacionales extraordinarios y en situaciones que mejore la seguridad del cazador.
Este posicionamiento se fundamenta en cinco argumentos principales: desnaturalización de la caza y la gestión; incremento del estrés poblacional; favorecimiento de la nocturnidad permanente del jabalí; peligro de incremento del furtivismo y presión sobre el resto de las especies cinegéticas, y gestión no basada en densidad ni en una extracción selectiva real.
«La lucha contra la PPA no justifica la tecnificación absoluta ni el abandono de los métodos tradicionales, especialmente cuando estos son los únicos que han demostrado eficacia y continuidad», recalca Vegue.

Be the first to comment